miércoles, 14 de julio de 2010

Diversidad de géneros: la discusión en torno al rol del cine.

“La estructura sistémica combina el estado fluido y desestructurado del encuadre de la política de vida, exige repensar los viejos conceptos. Conceptos que están hoy vivos y muertos al mismo tiempo.”
Zygmunt Bauman


Hablar de la caída de los grandes relatos implica hablar de la diseminación, diversificación y complejidad de los mismos, reconocer a los fenómenos sociales como líquidos y dinámicos. A pesar de la nueva estrategia del mercado: morfología, modos de funcionamiento y costos que adopta en el marco de la coyuntura; pueden registrarse avances políticos traducidos en la emergencia de nuevos actores sociales, con sus respectivas demandas sectoriales. En este marco, se organizan incipientes movimientos que levantan por primera vez sus banderas históricamente relegadas del campo popular. Hoy en día, estos colectivos no se retraen a la hora de negociar y disputar sus derechos con el estado y la ciudadanía. En el caso de quienes luchan cotidianamente por la diversidad de géneros, los espacios que sus reivindicaciones han sabido copar son varios y variados. Las nuevas significaciones que proponen están circulando en las calles, en las plazas, participan de los piquetes e intervenciones culturales urbanas, protagonizan obras en los teatros, los recitales y el cine.

¿Cuàl fue el giro discursivo que se da al interior de la arena cinematogràfica en materia de perspectiva de género, y a raìz de qué situación generadora? Para empezar, aunque se venga efectivizando una construcción menos desprejuiciada y más comprometida de la homosexualidad (para delimitar la amplitud del concepto género), todavía estas miradas “emergentes” conviven con miradas “residuales” estancas que desacreditan al homosexual y lo reducen a la carencia de masculinidad. Es decir, estas percepciones absolutas y regresivas “estàn hoy vivas y muertas al mismo tiempo”,como señala Bauman.

En películas tales a “Los bañeros más locos del mundo”(2006) con Guillermo Francella y “Apariencias” (2000) producida por Pol Ka con Adriàn Suar y Andrea del Boca; se reproduce la inferiorización de la homosexualidad o su perversión presentándola como objeto de burla, y a los homosexuales como poseedores de una vida pormenorizada y trivial. Sin entrar en pugna con el concepto de “mirada residual” estanca, se propone pensar la actividad sutil con que operan tales miradas aparentemente estancas. Son estancas porque pretenden darle continuidad y estabilidad a patrones de pensamiento cerrados, anticuados y reaccionarios, pero a su vez activos porque la presencia es efectiva de esos de modos de pensar y hacer en la actualidad. Es decir, la homofobia y lesbofobia pareciera ser un criterio desactualizado y conservador, sin embargo se expresa perpetuado a diario a travès de diferentes dispositivos, algunos màs consensuales que otros. El cine es un espacio que condensa criterios sociales convencionales y representa consensos. Es larga la lista de productos audiovisuales que siguen mostrando en la supuesta época de pluralidad democràtica de voces y “aceptación de lo diverso”, una imagen desprestigiada y empobrecida del homosexual.

Pero a éstas representaciones les toca cohabitar con discursos cinematogràficos opuestos: realistas, conflictivos, inclusivos, contrahegemónicos. No sólo las películas que ofrecen carteleras de cines independientes o festivales queer, sino que han llegado a transcurrir por círculos relativamente comerciales y por ello, relativamente masivas. El ejemplo de XXY (2007) dirigida por Lucía Puenzi es emblemático porque no sòlo fue un film proyectado en las grandes salas y por extensivas semanas, sino que aborda una temática aun menos instaurada que la homosexualidad: el hermafroditismo. Es una dura crítica a la sociedad sexista que somete a todas las identidades de género al binarismo simplista de hombre o mujer y evidencia las consecuencias de este paradigma a través de la penosa historia de Alex.

Este tipo de producciones alejan a la homosexualidad del lugar común de patología y por el contrario, se trasluce a la homofobia como actitud patologizante. Se muestra la marginalidad, la negación, la criminalización de los cuerpos y elecciones disidentes, la expulsión del espacio público, la segregación en el ámbito de lo privado. Contradice la sexualidad normativa reconstruyendo el género normativo, replanteando el devenir mujer u hombre en la medida que se actúa como mujer u hombre en la estructura heterosexual dominante, la llamada “verdad del sexo” como denomina irónicamente Foucault. Es decir, sí que hay en el cine modelos transformadores de bagar estas realidades; sólo que en su mayoría discurren por “salas de clivaje”, es decir espacios subalternos.

Que el cine siga creando nuevas miradas, reforzando la lucha de los movimientos sociales, asignándoles oportunidades de visibilización y difusión de sus verdades, de sus debilidades, de sus fortalezas, de sus cotidianeidades, de sus exigencias; es el horizonte en este marco alentador de la nueva ley de servicios audiovisuales.

“Somos texto en un contexto construido por ustedes, tóxico y dañino.
Vivo en vuestra sociedad siendo estigmatizada, demonizada, olvidada, reprimida, excluida, desaparecida, violentada de formas concretas y simbólicas, ninguneada, tachoneada en cada uno de mis trazos de colores.
¿En ello se basa su existencia, en crear un contexto asesino?
¿en licuar nuestro deseo para que se ajuste a moldes de matriz rígida?
Quiero moldear con mis manos!
La arcilla de mi cuerpo pretende ser moldeada por el viento y el agua de lluvia,
no por una matriz pretenciosa de universalidad.
Quiero exponer mi arcilla a la contingencia de la vida!
Este cuerpecito mío que será convertido en río,
transita la vida siempre diferente a otros/as, siempre diferente a sí mismo.
Siempre soy río,
fluyo, transito, me transformo.
La representación simbólica de tránsito nos obliga a ser sedentarios/as,
como el río estancado y sometido a la putrefacción
como vivir sin el placer de vivirse.
Este río es mío,
y yo soy la dueña del curso que va a tomar!”

Extracto del libro “Cumbia, copeteo y lágrimas- Informe nacional sobre la situación de las travestis, transexuales y transgéneros.”, Lohana Berkins.

Por Florencia Actis

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