viernes, 16 de julio de 2010

En busca de la representación de la diversidad



En el marco del tema coyuntural relativo al matrimonio homosexual la propuesta es indagar en la construcción mediática del estereotipo gay y la posible transformación en este sentido gracias a la implementación de la Ley de Servicios Audiovisuales.
Foto de la película "Un año sin amor"

El espacio cinematográfico como productor de visiones alternativas, aborda con mayor profundidad las representaciones sobre la diversidad sexual o cuestiones de género, en una comparación hacia el nuevo cine argentino y las películas “marquetineras” de la década del `90.

¿De qué manera el cine nacional representa de modo diferente y hasta opuesto las problemáticas de diversidad sexual?
La búsqueda en el cine de las representaciones sobre genero y diversidad sexual, como objetivo sociocultural en cada una de las clases de cine (masivo-NCA, ciclos de cine under y Queer, cine nacional antes del quiebre del 2001)

LAS PELÍCULAS TOMADAS COMO EJEMPLOS (RECORTE POR FECHA, CIRCULACION Y COMO ESPACIOS DE CRÍTICA)
- La Raulito (1975)
- Adiós Roberto (1985)
- Los bañeros más locos del mundo (1987)
- Atracción peculiar (1988)
- Cohen vs. Rossi (1998)
- Plata quemada (2000)
- Apariencias (2000)
- Lesbianas en Buenos Aires (2004)
- XXY (2007)
- Leonera (2008)
- El niño pez (2009)
- Las viudas de los jueves (2009)
- Festival (2009)
- Festival (2010)

El tema fue escogido desde la contextualización mas actual que nunca, de las leyes del matrimonio entre personas del mismo sexo, por ser una ley que ampara el derecho civil y político de la diversidad sexual vivida en el país. Como anclaje en la problemática de esta supervivencia entre las personas que resisten esto en sus vidas, la diferencia entre representación está claramente dicha. El Cine nacional, además del tratamiento en los medios de comunicación y el abordaje cultural que existe desde hace años para tanto discriminar y excluir, como aceptar, respetar y luchar junto a estos personajes, aquí ampliamente reconocidos como iguales, analizados desde sus representaciones y no de sus formas de vida, ya que lo que importa es como se los muestra en el cine, que herramientas existen y que profundidad abordan a los temas discutidos, y aquí retomados para el cambio, tan importantes como son la falta de derechos, exclusión social y cultural, total marginación y no representación.

Para entender cómo llegamos a ésta coyuntura es fundamental historizar la lucha de género recapitulando su génesis y su evolución a lo largo devenir histórico. Las primeras experiencias que germinan en materia de género estaban demarcadas sólo a demandas de mujeres y de estratos posicionados en la Europa de finales del siglo XVIII. Estos incipientes movimientos revolucionarios feministas se organizaban en torno a la cuestión de la igualdad de derechos civiles y políticos, “las sufragistas” relegaban la igualdad en ámbito familiar, laboral y en la totalidad de las áreas que comprenden al espacio público. Se movilizaban por banderas sectoriales que no competían al conjunto de las mujeres piénsese las pobres, las trabajadoras, las madres oprimidas en el espacio doméstico, las prostitutas. Hasta después de la Primera Guerra Mundial, la lucha por el voto femenino prometía un futuro de equidad entre varones y mujeres. Sin embargo, el conflicto trastocó los cimientos de este preliminar feminismo y la causa del sufragio se mostró insuficiente para liberar a las mujeres de su situación de subordinación sistemática; la participación de las mujeres en las urnas no era la vía única para transformar su cotidianeidad. Si bien las feministas liberales burguesas apostaban únicamente a este canal de lucha, las feministas socialistas protagonizaban reclamos de carácter más amplio que denunciaba el doble sometimiento de la mujer: por el sistema patriarcal y el dualismo sexualizado primero y por el sistema capitalista después, cruzando la dimensión del género y la clasista. Incluso, en el período de entreguerra las mujeres asumieron como propias otras causas (se proclamaron antifascistas, por ejemplo) pero en calidad de feministas.

El nuevo feminismo nace hacia los años sesenta y setenta con la conquista de las mujeres hacia la liberación de las ataduras sexistas, y cuando toman conciencia de la sumisión transversal en todas las clases sociales,incluso al interior de los partidos de izquierda, sindicatos y cualquier movimiento radical dirigido por varones. De la mano de Simone de Beauvoir, autora del Segundo Sexo y a través de su frase de cabecera para los colectivos de mujeres: "Mujer no se nace, se hace" se pone en cuestionamiento a la mujer como otredad y al aporte de Virginia Woolf, autora de Tres Guineas en clave de “lo personal es político” que sirvió de consigna para las corrientes de ése entonces y de las venideras.

Paralelamente empieza a forjarse el movimiento gay , después del año 1969 en la ciudad de Nueva York y a raíz de la famosa represión policial en Stonewell, que luego se encastrará con el activismo de las mujeres feminista. La lucha circunscribía la causa por el matrimonio igualitario y el derecho a la adopción. Sin embargo, hacia mediados de los años ochenta, empujados por la crisis del Sida, microgrupos de activistas se alejan de la bandera de la inclusión al sistema como iguales promovida por el movimiento gay y resignifican su acción política resistiendo a la normalización. Muchas de estas consignas siguen en pie, tanto las moderadas exigencias del histórico movimiento gay, hoy encarnado en la Comunidad Homosexual Argentina como la reivindicación de los deseos disidentes y en contra de la normatización de los cuerpos, hoy encarnado en los movimientos de liberación LGTB.

Resulta pertinente realizar una revisión en los discursos hegemónicos desde donde se ha analizado la homosexualidad a lo largo de la historia y contra los cuales se erigen las luchas. Existen dos corrientes discursivas fuertemente emparentadas: la biologicista y la católica, ambas hacen hincapié en que la sexualidad está determinada por el sexo. A pesar de que éstas no siempre se encuentren en estado puro en nuestra actualidad, resulta fundamental para nuestro análisis mencionarlas.
Por un lado, la mirada con anclaje biologicista subraya que la opción diversa está por fuera del “orden natural” y por ende es patológica. Es en este sentido que se recomienda “curar” la enfermedad utilizando la ciencia (operaciones, suplementos hormonales, psicoanálisis, etc.) para forzar al sujeto a “orientar correctamente” su elección. Por el otro, la Iglesia discute desde una postura que alega que Dios creó al hombre y a la mujer, encarnados en las figuras míticas de Adán y Eva, para construir un núcleo de amor que tiene como objetivo primero la procreación. Así, necesariamente papá tiene que ser varón y mamá tiene que ser mujer. Al momento de discutir con los colectivos que luchan por defender la diversidad del deseo y el amor desde esta postura se suele recurrir no sólo a la fe, sino también a la creación de pánico ante otras luchas como la del aborto.

Así, tanto el catolicismo como el cristianismo y diversos sectores de la derecha nacional conservadora discuten por la no implementación del matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo. En este sentido, comienzan a aparecer frases colmadas de fobia y marginalidad como “no quiero que mi hijo tenga un compañero con padres homosexuales”, “si esto se aprueba el día de mañana van a ir por mas”, “se va a llenar de homosexuales” ó “si yo me quiero casar con un mono no puedo, entonces por qué ellos se pueden casar con los mismos derechos que nosotros?”.

Pero ¿Cómo puede ser que esto ocurra? ¿Por qué aún existen sectores sociales que entienden la homosexualidad como una enfermedad?. Aunque estos debates nos sirven para replantearnos nuestro modo de concebir las libertades, creemos que esto ocurre porque una parte de la sociedad no está preparada para pensar la diversidad de género. Son los sectores que piensan en una única posibilidad, que la relacionan con la naturaleza y lo “otro” a lo que consideran una desviación.

No obstante es la nueva Ley de matrimonio igualitario que, tras modificar el código civil permite que las parejas del mismo sexo puedan casarse, y es la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que nos permiten pensar en la posibilidad que nuevas voces y nuevos deseos tengan un lugar en el debate publico y puedan ser representados por los medios, entre los que incluimos al cine como lugar de lucha simbólica.

Nuestro proceso analítico y critico fue en base la pregunta de ¿Cómo se da en el cine las representación sobre los temas que retoman las problemáticas de género y diversidad sexual?

En base a esto podemos decir que al ver películas del viejo cine, las de los festivales para la diversidad sexual, y las del nuevo cine argentino, contraponiéndolas con las miradas de las taquilleras y masivas, como contrapartida en escalonado debate sobre los estereotipos, los ejes de profundidad en las películas y sobre todo las significaciones y representación que se muestran y dan lugar a estas cuestiones, en busca del cambio cultural, el espacio inclusivo del genero como parte de la realidad social y como se plasman en la visión social y política de sus imágenes.

Desde el lado del espacio como representación de su propia realidad, el cine abarca las formas para poder ser visibles ante una cultura estructural y de normas patriarcales que conllevan la estructura en la que vivimos. El cine como modos de significación y de hacer ver los problemas y la realidad que asustan a los medios masivos de comunicación que los dejan fuera de alcance en las agendas diarias o que se los incluye desde un lugar estereotipado. Hoy en día el debate público sobre las leyes igualitarias por el casamiento y adopción, hacen reprensar en los espacios donde ellos se movían como consecuencia de la marginación reconocida en la historia de sus luchas.

Desde los boliches, hasta los espacios artísticos, hoy en día son in visibilizados, están ausentes de la cultura social popular, y no dan tregua al lugar merecido para sus representaciones.

La discusión sobre los roles y la norma impuesta socialmente en el mundo entero importan como base para poder empezar a ver las verdaderas imágenes que nos muestra el cine en cuanto a estas cuestiones. Así como encontramos detalles oscuros de lo ridículo, también podemos ver la importancia del tratamiento por las imágenes de las verdad es que atañen los problemas de genero y diversidad sexual.´

Si sos gay lesbiana bisexual, intersexual, travesti, transexual podes sumarte a la a pensar en la idea de ver en el cine un lugar para las representaciones culturales. Un lugar de lucha verdadera por la igualdad en derechos y oportunidades, donde veamos tu realidad, que es la realidad en la que vivís, a veces sufrís y muchas luchas.

Por Pamela, Juliana, Florencia y Natalia

jueves, 15 de julio de 2010

Para concluir: La significación errónea de lo masivo

En el marco del tratamiento legislativo del matrimonio entre personas del mismo sexo, nuestra propuesta es reflexionar sobre el escenario coyuntural de disputa simbólica, entre los diferentes sectores implicados. El cine como herramienta, tematiza la problemática de géneros, al servicio de la heteronorma o a través de un abordaje complejo que concibe al género, en términos de construcción identitaria.
En las películas analizadas, se han rastreado diferentes formas de bagar la temática respondiendo a intencionalidades políticas concretas: aquellas producciones que buscan el mero rédito económico y circulan por espacios comerciales masivos, no casualmente las que presentan a la homosexualidad como un objeto de burla, o un comportamiento patologizante; aquellas que construyen desde un lugar consensual, apelando a un abordaje progresivo pero superfluo, que relata la diversidad pero no da cuenta de la lucha cotidiana indisociable; y aquellas, donde se evidencia fehacientemente la violencia como exterior constitutivo de la lucha de géneros, donde se problematiza esa violencia que interviene diariamente, en todos esos espacios de socialización, a las personas que eligen vivir una sexualidad disidente.
Contrariamente, estas producciones de carácter alternativo, son de acceso restringido ya que se seleccionan espacios acotados para su circulación, y por ende, acotando el espectro de sujetos receptores/as. Si este cine transformador se propone la subversión del sistema de creencias y prácticas hegemónicas, directa o indirectamente, es regresivo este papel de vanguardia y exclusividad, donde difícilmente puedan hacerse extensivas las discusiones y materializarse los cambios sociales.
Sin embargo, encontramos en el contexto de emergencia de una nueva Ley de Servicios Audiovisuales, una oportunidad para la potencial apertura de estas realizaciones minoritarias a otros sectores, y la difusión de la cotidianeidad, saturada de violencia que somete a quienes conforman colectivos de diversidad sexual.
por Pamela, Juliana, Florencia y Natalia

Algunas imágenes de películas de género



Entrevista Gabriela Waisman, directora general de DIVERSA ® Festival de Cine Gay Lésbico Trans de Argentina


Gabriela es luchadora de la representación y significación de los símbolos gays lesbianas, transexuales, travestis, intersexual y bisexual.

Por Pamela, Juliana, Florencia y Natalia

1. ¿Con qué objetivo arman el ciclo de cine de género? (Nos gustaría saber qué objetivos se plantean cuando arman el ciclo).

Antes de armar el ciclo, lo que se veía siempre, tanto en el cine como en la TV, eran cosas muy estereotipadas, o rara vez llegaba algún material distinto. El festival se armó con la intención de hacer llegar materiales que circulaban por el mundo, pero nunca llegaban al país, mostrando realidades más cercanas a la vida real de la comunidad gay lésbico trans, y dando lugar a expresiones que no tenían espacios de exhibición.

“DIVERSA promueve la convivencia pacífica en la diversidad, disminuyendo distancias mediante el aprendizaje, brindando un canal de comunicación directo; y colaborando en el desarrollo de la cinematografía en todas sus áreas y territorios.”


2. ¿Cuándo empezó y por qué? Queremos que nos cuentes un poco con que proyectos y objetivos se encontraron al comienzo, y en que se diferencian a los de hoy en día, donde las cosas cambiaron tanto.

El festival fue gestado en el año 2004, en un contexto en el que no existían actividades que trataran la temática de la diversidad sexual y de género fuera de lo que era el activismo político y de confrontación; inmerso en un entorno de importantes obstáculos económicos e ideológicos, y de muy escaso soporte para este tipo de proyectos. Se llevo a cabo con el interés de fomentar la comprensión de realidades diferentes y a lograr una sociedad cada vez mas integrada, en una actividad comprometida con la cultura general y el arte cinematográfico, y donde se desarrollen los valores de la integración y el respeto a la diversidad. Surgió así, como la primera actividad cultural de temática GLTB de índole masiva, en el país y en Latinoamérica, permitiendo conocer y reflexionar sobre la temática de manera integradora y vivencial, profundizando en obras de alta calidad artística que no llegan de otro modo al público de la región.

DIVERSA introduce y fomenta tanto contenidos cinematográficos, como también muestras de arte, presentaciones de invitados nacionales y extranjeros, mesas de debate, encuentros de poesía, ciclos para televisión e itinerantes en salas del interior y exterior del país, y otros eventos afines. Es un proyecto multifacético, ya que colabora no solo con la cultura general, sino también con el desarrollo del turismo, la cinematografía, los derechos humanos, la salud, la educación, con todo lo que ello implica a nivel social. Y abre un importante espacio para el intercambio y entrecruzamiento con diferentes tipos de temáticas que abarcan otros tipos de diversidad (cultural, religiosa, lingüística, de pueblos originarios, estética, etc.)

El material presentado es inédito, y se selecciona procurando alta calidad cinematográfica, contenidos didácticos, e impacto emocional.

La existencia de DIVERSA abre una nueva puerta en la Argentina, hacia mercados y sociedades diferentes a las conocidas en el país hasta el momento.

En aquel momento (2004) la temática GLTB (Gay-Lésbico-Trans-Bisexual) no contaba con tanta exposición como parece tener en la actualidad ni contaba con tantas actividades culturales como las que vivimos hoy en día. En aquel tiempo, películas de esta índole difícilmente llegaban al país. Fuimos pioneros en realizar una actividad meramente cultural, pacífica, de difusión e invitación masiva, abierta a la sociedad entera, con dedicación exclusiva a la Cultura Gay, Lésbico, Trans, con una respuesta increíble por parte de la gente de todos los territorios y apoyado por organismos oficiales, sociales y culturales.

A lo largo de estos años buscamos dar a conocer a la sociedad entera la existencia de una filmografía de calidad, con temática gay y no asociada a la pornografía. Se buscó acercar a la sociedad al entendimiento de temáticas sociales asociadas, a través de documentales, films, cortos, etc, poniendo el foco en la calidad del trabajo y en su capacidad de trasmitir un mensaje a la sociedad.

Destacamos también lo difícil y demandante que resulta llevar adelante un festival de cine internacional que pretende mantener una calidad óptima, en un contexto y con circunstancias que no facilitan en absoluto la tarea, y donde la mayoría de las veces se desvaloriza el trabajo realizado, o se considera a la cultura menos importante que otras áreas urgentes, o no se tiene en cuenta por desconocimiento de lo que implica llevar adelante un emprendimiento de estas características y dimensión.


3. Si La ley sobre el casamiento homosexual modificó la forma de hacer cine de género en nuestro país y si la sociedad a su vez acepta un planteo desde otro lugar ¿tienen más espectadores? ¿la gente se vincula o motiva con el proyecto del festival?

No creo que la ley modifique la forma de hacer cine de género. Lo que puede modificar, si se aprueba la ley, es que aparecen nuevas circunstancias. Pero no hay una manera de hacer cine de género.

La aprobación de una ley, no quiere decir que el tema se integre instantáneamente en la sociedad. Son cosas distintas. La ley influye en lo legal, en poder casarse legalmente, etc. Pero a la gente hétero le lleva más tiempo integrarlo como algo más.

No creo que los espectadores crezcan. De hecho, Internet facilita mucho el acceso hoy en día, a materiales de los más variados. Lo que sí sucede, es que se hace más necesario pasar films en nuevos ámbitos, donde un montón de gente no sabe cómo pensar o analizar todo lo que está sucediendo. Y esa gente no va a venir al festival, a esa gente hay que llevarle materiales. Hablamos de gente que por ahí no se interesa en el cine ni en actividades culturales específicamente.


4. ¿Hubo un quiebre en la forma de “hacer” cine de genero? y en ese caso, ¿en que momento pudo establecerse ese quiebre? Por qué se dio y cómo se representó?

No considero que haya habido ningún quiebre. Siempre hubo artistas, algunos más jugados que otros. Lo que pasa es que en Argentina se conoció muy poco. Además, la época de la dictadura generó una brecha oscura, sin producción de films de temática. Lo que sí pasó, es que en el país, muchos directores se empezaron a animar más con el tema desde hace unos años, y ahora se están haciendo muchas más películas. Pero hay antecedentes de películas argentinas que tratan estos temas, desde las primeras películas en blanco y negro.

5. ¿Podrás nombrarnos alguna película en la cual a tu criterio se aborde la homosexualidad desde una mirada mas profunda y comprometida? (si es del festival te pedimos las formas de conseguirlo)

Hay muchísimas. Por ejemplo, todas las que pasamos en el festival fueron elegidas porque abordaban el tema desde un lugar, o un código, que tiene que ver con la realidad y aborda desde un lugar que sí vale la pena. Pueden ver en Internet los catálogos de nuestro festival en cualquiera de sus ediciones. Lo que no podemos es pasar copias sin autorización de los directores o distribuidoras.


6. Además del festival, en que otro/s lugares se consiguen las películas? Y que tipo de circulación tienen además de la del festival? ¿Esta entre sus planes ampliarlos hacia un espectador mas popular?

Las que pasamos nosotros no se consiguen legalmente en ningún otro lugar (en Argentina). Muy difícilmente tengan distribución comercial en el país. Quizás alguien que haga ciclos de cine, u otros festivales podrían llegar a repetir alguna.


7. ¿Por que crees que este tipo de festivales no son llevados a las salas de cine donde pueden consumirse desde un lugar más “masivo”?

Porque no están considerados comerciales. Hay muchos prejuicios y las grandes distribuidores prefieren ir a lo seguro. Y a las pequeñas, les da miedo no recuperar la inversión. El público heterosexual tiene muchos prejuicios sobre ir a ver una película gay. La primer respuesta que dan es “que no se sienten incluidos”, por lo que preguntan “para qué irían?”. Lo irónico es que es en lo primero que la gente hétero se siente “excluida”. Entonces está bueno para que piensen y sientan qué es lo que los homosexuales sienten a diario en una sociedad que no los contempla, no solo en el cine, sino en el trabajo, en las familias, en las leyes, en cualquier actividad de la vida. Estaría bueno aprender de eso. Lo bueno de las películas es que no dan “razones”, sino que te permiten vivenciar y sentir lo que te están contando.

También pasa que el hétero solo va a ver una película gay, si les dan garantías de que va a estar “a salvo”. ¿A salvo de qué? De sus propios prejuicios, de la mirada de sus conocidos por ir a ver una película gay, etc. Esto apenas lo logran grandes empresas mediante el marketing y marcas que avalan, como pasó con Secreto en la Montaña, que fue todo el mundo a verla como una película cualquiera. Sin embargo esta película tiene final triste, y de muerte, como todas las películas de Hollywood que incorporan un personaje homosexual o trans, que aunque sean comedias, estos personajes siempre quedan solos (nunca tienen pareja), castigados, o muertos.

También el aval de un establecimiento que tiene cierto prestigio ayuda a que la gente hétero vaya, como por ejemplo, puede ser el Museo Malba (o cualquier otro establecimiento prestigioso). En nuestro propio festival, durante unos años hicimos funciones en dos cines al mismo tiempo. Uno era el Cine Gaumont o el Cine cosmos, y el otro en el Malba. Mucha gente iba únicamente al Malba, porque los otros cines les daban cosa y no se animaban. El Malba era un espacio “conocido y seguro” para estas personas. “Ya sabían lo que iban a encontrar”. Obviamente todo tiene que ver con prejuicios, porque está más que claro que nadie les va a hacer nada en otro cine, no? Pero ahí es donde se ve muy claro.


8. ¿Cómo ves que la homosexualidad se representa en el cine argentino? ¿Qué críticas podes hacer y que factores positivos (en el marco de la visibilidad, o en los modos)?

Creo que recién en estos tiempos va en buen camino. Creo que las películas más modernas son las que están siendo un poco menos prejuiciosas y más variadas, y se animan a mostrar más realidades. También hay más cantidad de films. Antes que eso, durante una época hubo muy pocas películas y no muy interesantes. Y antes que eso, hubo solo dos películas de los 70s/80s, que fueron emblemáticas, y únicas hasta la llegada del 2000, que fueron “Adiós Roberto” y “Otra historia de Amor”. A una de las cuales, tuvo problemas porque les hicieron cortar el final feliz, para que terminara mal. Así que circulan dos versiones de esa película, con el final cortado y entero.

El aporte del cine a la transformación social

La lucha por el respeto a la diversidad sexual ha ganado distintas batallas en el terreno de la disputa discursiva por el sentido y por la igualdad de derechos y garantías. Así, se ha ido modificando el modo en que ésta se representa en la pantalla grande. Sin embargo, estos avances conviven con discursos hegemónicos tradicionalistas impregnados de la mirada biologicista y la religiosa, que conciben a la sexualidad ligada irremediablemente a lo genital y a la procreación.
Frente a esta postura dominante la mayor parte de los espacios que se han gestado sectorizan los consumos y producciones homosexuales, lésbicas, transexuales e intersexuales haciendo muy difícil la sociabilización de la lucha. Estos espacios pueden encontrarse en boliches, revistas, páginas web, guías de turismo, suplementos periodísticos, entre otras.
Por otro lado, en cuanto al marco histórico, los complejos procesos y pugnas nacionales de los distintos sectores sociales han resultado en una coyuntura política que resulta favorable para la inclusión de las diversidades sexuales. Puede referirse a modo de hecho paradigmático que poco después de las cuatro de la madrugada del jueves 15 de mayo el matrimonio entre personas del mismo sexo se convirtió en ley. Siendo nuestro país es el primero en América Latina que sanciona una ley de esta índole.
Sin embargo, sería iluso pensar que las conquistas han sido logradas y que de ahora en más el camino se aliviane. Una de las dificultades más importantes, además de las respuestas categóricas de los sectores mencionados, es que la postura “progre” resulta hoy “políticamente correcta” en amplios sectores políticos que, lejos de profundizar en la problemática, se muestran a favor y terminan por convertir en funcional al gobierno una lucha histórica que está lejos de concretar sus reclamos.
Este enorme complejo que significan las representaciones sociales de la problemática planteada se hacen palpables en el cine nacional argentino. Es así que pueden encontrarse distintos modos de abordarla: films que recaen en estereotipos, otros que sobrevuelan la temática sólo nombrándola y aquellos que buscan ahondar problematizando la situación.
La pregunta es, ¿cómo producir un cine para la transformación social de la actual representación hegemónica de la diversidad sexual?


La diversidad sexual en la pantalla grande
A lo largo de toda la trayectoria cinematográfica nacional pueden rastrearse infinidad de films que abordan la temática homosexual, lésbica, transexual e intersex. En miras al análisis crítico se mencionarán sólo aquellas concebidas como paradigmáticas en la representación y sentido que se comunica.
Al momento de analizar las producciones cinematográficas que retoman la elección gay desde una mirada estigmatizante que reduce a la homosexualidad a la falta de masculinidad, que utiliza la cuestión lésbica para la pornografía y retoma la transexualidad para la burla, podemos mencionar el personaje de Favio Posca en “Apariencias” (producida por Pol-ka en año 2000, trailer promocional). El actor personifica el estereotipo promiscuo y grotescamente femenino del gay. “Tengo vértigo en la cola” fue la frase que más repercusión tuvo en los medios masivos de comunicación y fue citada en infinidad de situaciones al momento de referirse despectivamente a la elección homosexual.
Este film explicita la intención de captar un público determinado, que respeta los tradicionales discursos de la Iglesia y de la corriente biologicista, y que consume films comerciales que no buscan realizar ningún tipo de crítica o profundización de un debate tan vasto como las distintas identidades de cada uno de nosotros. Se toma la figura del gay como objeto de burla y se intenta no innovar con el mensaje para no generar choque con las ideas hegemónicas sociales. Así, con el fin de maximizar ganancia se reproduce el status quo y se cae en una representación sumamente violenta y discriminatoria de la diversidad.
Inevitablemente, este tipo de productos culturales contribuyen a profundizar la mirada homofóbica y lesbofóbica de la gran mayoría de nuestra sociedad.
En una postura cercana a la recién descripta pueden citarse otros films que, a pesar de no caer en la construcción estereotipada y estigmatizante de la sexualidad diversa se quedan en la simple mención de la temática y, al no ponerla en crisis, resultan funcionales a la mirada hegemónica.
Este es el caso por ejemplo de “Plata Quemada” (Marcelo Piñeyro, 2000, trailer), en la que una pareja homosexual, El Nene y Ángel (Leonardo Sbaraglia y Eduardo Noriega), lleva a cabo un asalto por el cual debe escaparse al Uruguay. En esta película la cuestión de la homosexualidad es parte constitutiva del relato pero no es abordado de modo profundo problematizando la temática.
Resulta significativo que el espacio donde se conoce la pareja y a donde acude El Nene ante una pelea sea el baño público de una estación, la Estación Constitución, y de una feria de pueblo. Es interesante destacar aquí la cuestión de la marginalidad. La pareja vive su intimidad en los márgenes de la sociedad y las relaciones sexuales las practican allí, con toda la cuota de violencia que el espacio sugiere. Violencia que es explicitada en la segunda situación mencionada en la que El Nene apunta con un arma a un joven mientras lo increpa con motes agresivos alusivos a su condición sexual y luego le practica sexo oral. Es un film que explicita la violencia y la marginalidad que impera en la mayoría de los espacios, pero no la profundiza desde un análisis que centre el eje en poner en crisis tal situación.
Estos tipos de películas, que sobrevuelan la problemática, resultan funcionales al sistema en el sentido de que la diversidad sigue siendo ocultada en reductos acotados para que “no molesten” al resto de los no se corren de la norma.

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De este modo puede decirse que, salvo algunas excepciones, hasta principios del siglo XXI el cine argentino representaba la diversidad sexual de un modo funcional a los discursos hegemónicos que concebían como no-naturales o no-normales estas elecciones.
Resulta imperante antes de continuar con el análisis mencionar brevemente una de las películas que forma parte de la excepción a la regla: “Adiós Roberto” (Enrique Dawi, 1985, fragmento) que representa de un modo infinitamente más profundo el abordaje de la temática. Relata la historia de Roberto (Carlín Clavo) que ante la separación de su mujer se ve obligado a irse de su casa y a convivir con un hombre con el que empieza a construir una relación que pone en jaque su sexualidad. La situación genera un conflicto que se desarrolla principalmente al interior del protagonista que teme ante la condena social. Se destaca la mirada de la sexualidad como parte integrante de la identidad de Roberto que sigue moldeando su subjetividad a pesar del camino recorrido.
Esta película resulta sumamente interesante porque, a la vez de que es una de las pioneras en abordar con profundidad la cuestión de la sexualidad como construcción continua e inacabada de la identidad sujeto, es protagonizada por figuras reconocidas entre los actores de la época como Carlos Calvo, Víctor Laplace y Ana María Picchio. De este modo, logra llegar con su mensaje a la mayoría de la sociedad, quien es también la que condena la diversidad sexual.
Con este tipo de film como “huella”, surge el Nuevo Cine Argentino que, tanto desde las historias que propone como de los formatos mediantes los cuales las pone en escena, rompe con ciertos estereotipos de la época. Al momento de desarrollarlo resulta interesante la mirada de uno de los cineastas protagonistas, Pablo Trapero, que durante una entrevista no lo caracteriza con el acuerdo de un grupo de jóvenes que decidieron modificar los métodos de filmación y las temáticas abordadas, ya que remarca que nunca existió un manifiesto mediante el cual este movimiento expresara su mirada ideológica y fundamentara sus productos culturales. Trapero explica que se trata más de una coincidencia cronológica de jóvenes que iban “a trasmano de los métodos de producción”. Por lo tanto, el Nuevo Cine Argentino se caracteriza más por su diversidad y por la exploración que supone, que por representar una postura consensuada frente al cine tradicional.
Sin embargo, pueden encontrarse marcas comunes que hablan de un pasado, un presente y un anhelo de futuro que imprimen su impronta en estas producciones. En este sentido, Luis Vallina en su texto “La presencia de la realidad en el cine argentino” marca ciertas constantes entre los cineastas(Vallina, Luis, La presencia de la realidad en el cine argentino. en Revista Tram(p)as de la comunicación y la cultura, "Jóvenes, el futuro llegó hace rato", año 1, Nº2, junio de 2002, La Plata.).
Por un lado, que vivieron en su infancia el “horror presentido” de la dictadura, que marcó a fuego su generación; luego la “desaparición” de lo jóvenes de la escena política durante los ’80; y por último la corrupción, la pauperización de las mayorías, la flexibilización laboral y el descreimiento en las instituciones como saldo del mandato de Carlos Saúl Menem. Por otro lado, estos jóvenes son profesionales del cine que estudiaron en universidades e institutos y que, en este sentido, lo comprenden como una creación integrada al mundo del arte.
Esta propuesta del NCA retoma el reclamo de identidad de distintos y hasta contrapuestos sectores de la sociedad, para construir desde el cine la identidad compartida, y a su vez reinventa los formatos utilizando propuestas de bajo presupuesto, cámara en mano, entre otras técnicas que buscan acercar al espectador a la historia.

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En este contexto pueden citarse una película emblemática: XXY(escrita y dirigida por Lucía Puenzo, 2007, trailer). El film aborda una temática sumamente controvertida: la intersexualidad. Y en él confluyen no sólo la violencia social frente a la diversidad, el ocultamiento de la familia que decide irse a vivir a la costa uruguaya, la mirada biologicista del cirujano que piensa que realizando una operación castrativa Alex (Inés Efrón) va a ser una “chica normal”, sino que también se aborda con profundidad y sensibilidad la cuestión de la decisión sobre el propio cuerpo y la sexualidad de parte de la joven.
Resulta sumamente ilustrativo que al momento en que sus padres la interrogan sobre qué es lo que quiere ser, la respuesta de la adolecente es, simple y complejamente a la vez, que quiere ser Alex. Esto resulta un llamado de atención profundo hacia las conceptos estancos relativos a la sexualidad, y hace explicito hincapié en que la sexualidad no se trata de categorías en la que uno se amolda, sino de construcción tan personal como social, que tiene que ver con el amor pero también con el deseo.
Al igual que en “Adiós Roberto” la profundidad del análisis se refuerza con un repertorio de actores conocidos a nivel nacional como por ejemplo Ricardo Darín, Valeria Bertuccelli y Carolina Pereletti, que de algún modo permiten que el mensaje que se quiere transmitir salga de los circuitos de ciclo de cine gay para tener una llegada masiva.
Otra película que se encuadra dentro del NCA y que también tuvo importante número de espectadores es “La Niña Santa”(Lucrecia Martel, 2004, trailer) que resulta relevante al análisis en el sentido de que no centra su desarrollo en la cuestión homosexual, sino que redobla la apuesta y relata la historia de una joven (María Alché) que tiene sus primeros acercamientos al sexo de un modo no convencional. Este proceso de construcción y descubrimiento tiene como protagonistas a un hombre mucho mayor que ella (Carlos Belloso), que además de ser un hombre casado coquetea con la propia madre de la joven (Mercedes Morán), y a su vez a una amiga con la cual hay distintos acercamientos y desde la inocencia la relación juega con el lesbianismo. Ambos acercamientos se llevan a cabo de modo desprejuiciado en el recorrido que esta adolecente hace al descubrir su deseo y la propia sexualidad. A su vez, resulta muy presente el peso de la religión, que genera confusión y cierto aturdimiento en las adolescentes.
Lo interesante de esta película es cómo la relación lésbica se muestra de modo natural como formadora de este acercamiento al sexo y como constructora de la sexualidad de la muchacha. De esta forma se corre de las etiquetas convencionales para contar la historia particular de una joven cualquiera.



Otros recorridos, otras miradas
Coexistiendo con las películas mencionadas que de algún modo lograron un espacio y reconocimiento medianamente masivo de parte de los espectadores, existe un espacio reducido por donde circulan films independientes que abordan la temática con otra profundidad. “El niño pez” es un film que comparte ambos espacios. Es el segundo y último largometraje dirigido por Lucía Puenzo (2009, trailer), que no tuvo la repercusión de los films mencionados sino que circuló con mucho peso en festivales y ciclos como por ejemplo el “Espacio INCAA km 60” del Cine Municipal Select.
En esta película la historia relatada está cruzada por la violencia ya que tiene como personaje central a una joven paraguaya, La Guayi (Emme), que viaja a la Argentina escapando de una relación que puede inferirse incestuosa con su padre (Arnaldo André) y se emplea como servicio doméstico de una familia porteña. En este nuevo ámbito se genera una situación de acoso y abusos sexuales perpetrados por el dueño de casa y una relación de amor con su hija, Lala (Inés Efron). A lo largo del film se relata el asesinato del hombre, el encierro de La Guayi en un instituto cerrado de menores, el abuso sexual de parte de las autoridades y la fuga.
Resulta emblemático el relato de violencia y abuso que atraviesa todo el film y que llega a su expresión más paradigmática durante el encierro, donde la joven es obligada a prostituirse por las autoridades de la institución. Al mismo tiempo, se relata la lucha de Lala que intenta una búsqueda en la que recorre Paraguay, donde conoce la situación de la que se había escapado La Guayi, y termina por lograr liberarla del abuso al que se encontraba sometida.
El pormenorizado relato anterior sólo resulta pertinente en el sentido que pone en relevancia la violencia y marginalidad de una adolecente pobre que se refleja en el film, donde el abuso sexual aparece en el seno familiar, en el ambiente laboral y también de parte de las autoridades de la Ley y el Orden. La única relación de amor puro que experimenta La Guayi es la que construye con Lala.
Este film tuvo gran difusión en los circuitos mencionados, entre los que se destaca el “Festival Internacional de Cine Gay Lésbico Trans de Argentina por el Respeto a la Diversidad”(www.diversa.com.ar), en el cual confluyen largos y cortometrajes de distintos países del mundo con la intencionalidad concreta de construir una sociedad respetuosa con la diversidad sexual.
Durante la entrevista (VER “Entrevista a Gabriela Waisman…”), Gabriela Waisman, directora general y fundadora del festival, explicita sus objetivos al decir que “DIVERSA promueve la convivencia pacífica en la diversidad, disminuyendo distancias mediante el aprendizaje, brindando un canal de comunicación directo; y colaborando en el desarrollo de la cinematografía en todas sus áreas y territorios.”
Este festival resulta paradigmático ya que al fundarse, en el año 2004, fue el primero en América Latina que se ocupó de nuclear los productos cinematográficos que a nivel internacional circulaban y difícilmente llegaban a la Argentina y que estaba por fuera de las actividades puramente de activismo político y confrontación. En este sentido se hace especial hincapié en la importancia de mostrar películas que sean de calidad.
“A lo largo de estos años buscamos dar a conocer a la sociedad entera la existencia de una filmografía de calidad, con temática gay y no asociada a la pornografía. Se buscó acercar a la sociedad al entendimiento de temáticas sociales asociadas, a través de documentales, films, cortos, etc, poniendo el foco en la calidad del trabajo y en su capacidad de trasmitir un mensaje a la sociedad. (…) El material presentado es inédito, y se selecciona procurando alta calidad cinematográfica, contenidos didácticos, e impacto emocional”, profundizó Waisman.
En este sentido cave repensar el impacto real del cine que circula en estos festivales en el sentido en que suele quedar reducido a cotos cerrado a los que accede sólo la minoría más cercana a la problemática.
En este punto resulta algo contradictorio el aporte de Waisman en el sentido de que, por una parte, ella reconoce que es una minoría la que accede a los festivales, que es justamente la minoría que ya piensa de modo respetuosos de la diversidad: “se hace más necesario pasar films en nuevos ámbitos, donde un montón de gente no sabe cómo pensar o analizar todo lo que está sucediendo. Y esa gente no va a venir al festival, a esa gente hay que llevarle materiales. Hablamos de gente que por ahí no se interesa en el cine ni en actividades culturales específicamente”.
Y, a la vez, también explica lo dificultoso que resulta poder ver las películas por fuera del festival, ya que una vez que este finaliza es casi imposible conseguirlas en otros espacios como los de venta y alquiler, o la web.



Cine crítico para la transformación
Frente a este abanico diverso de representaciones sobre la homosexualidad, el lesbianismo, la transexualidad y la intersexualidad en el cine nacional resulta pertinente citar el trabajo de Susana Cella (Cella, Susana, La irrupción de la crítica. Emecé, Buenos Aires, 1999)sobre la irrupción de la crítica en la Argentina señalada en la historia en un período encuadrado por dos hitos: el derrocamiento y exilio de Perón en 1955 y el comienzo de la última dictadura en 1976. Esta idea de “irrupción” hace referencia a las producciones culturales que significaron la introducción generalizada y heterogénea de miradas críticas sobre el contexto social que se desataron en abundancia en el período mencionado.
Fue entonces que gran parte de los artistas comenzaron a poner en crisis el papel del artista, crisis que puede rastrearse aún hasta hoy y que impregna como eje estructurador la totalidad del presente análisis del cine nacional. ¿Con qué objetivo filmar? ¿Cuál es el rol del cineasta en la sociedad? ¿Reproducir o transformar?
En este sentido Cella expone, haciendo alusión a la literatura pero que resulta extensible al resto de las producciones culturales, que en el momento histórico citado el arte “se redefine en tanto se le cuestiona en su carácter de bellas letras, patrimonio de espíritus sensibles (…), sin embargo, también se objeta la idea de la pura comunicación de postulados sociales y políticos; se trata entonces de revisar la relación arte y política y de ligar (el arte) a la historia de un modo nuevo”.
Es interesante observar las dos dimensiones mencionadas. Por un lado la crítica a las producciones que apuntan a un análisis profundo pero que se cierran a una minoría social, ya que si se busca la transformación de las concepciones sociales, el texto y el leguaje que se emplea debe tender a apelar al espectador de tal manera de que se sienta interpelado y forme parte de la problemática.
Por otro lado, si se pone en la pantalla grande la simple repetición de postulados y reivindicaciones discursivas de los grupos mencionados, el objetivo va a resultar trunco ya que no va a lograr un impacto verdadero en el espectador al que le resulte ajena la lucha.
Aquí toma fuerza el análisis de Ricardo Piglia(Piglia , Ricardo. Crítica y ficción, La lectura de la ficción. Entrevista de Mónica López Ocón, Tiempo Argentino, 24 de abril de 1984) quien descarta la idea de la escritura como catarsis y, por el contrario, la caracteriza como una forma posfreudiana de la autobiografía. Al producir culturalmente, el crítico lo hace desde un lugar específico y cuela en sus relatos el modo de reconstruir su historia y su lugar en el mundo, pero intentando siempre interpelar, contar un relato que movilice al otro hacia el cambio.
Una vez más se pone en discusión la postura que relaciona la masividad con lo no-culto. Jesús Martín Barbero, en su texto “Industria cultural: capitalismo y legitimación” (Martín Barbero, Jesús. De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía, Gustavo Gilli, Barcelona, 1987) retoma la obra de Walter Benjamin para reflexionar, marcando una distancia con la mayoría de los intelectuales de la Escuela de Frankfurt, sobre “lo popular en la cultura no como su negación, sino como experiencia y producción” . La postura que se le critica al colectivo mencionado se remonta a la identificación entre totalitarismo político y masificación cultural, ligada coyunturalmente con el fenómeno social del nazismo y la sociedad de consumo norteamericana. Salvando las distancias históricas, resulta pertinente al análisis en el sentido de que la mayor parte de la producción crítica cinematográfica circula por salas de cine y centros culturales a los que no tiene acceso el ciudadano medio. Se percibe en estas prácticas la idea de que el arte se “desublima” al hacerse masivo.
A mediados del siglo pasado Benjamin proponía reflexionar sobre las transformaciones en los modos de percepción colectiva, lo cual resulta sumamente interesante para poner en crisis a los colectivos que eligen mantenerse invisibles a las masas y apostar al estudio de las referencias y usos que desatan sus productos culturales en los espacios no típicos.
Los aportes de los cuatro autores mencionados implican herramientas sumamente valiosas a la hora de pensar las producciones cinematográficas nacionales y su participación en la transformación social de las representaciones en torno a la diversidad sexual. Es desde este lugar teórico e ideológico que se critica la escasa circulación de materiales interesantísimos para desatar un debate más profundo e inclusivo de las diferencias.
La actual coyuntura política nacional, en directa alusión a la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, parece presentar un momento histórico propicio para la emergencia de este tipo de propuestas de las culturas juveniles. Sin caer en la ilusión de que después de la ley se democratizaran mágicamente todos los espacios mediáticos, resulta indiscutible que los grandes monstruos monopólicos de la comunicación fueron puestos en crisis por la sociedad y que los jóvenes serán los protagonistas de todas las transformaciones y reproducciones que se lleven a cabo de ahora en adelante en el sistema.
Asimismo, frente al crecimiento de una mirada respetuosa de la diversidad plasmada en la Ley de Matrimonio Homosexual, resulta sumamente importante que los colectivos que luchan por las reivindicaciones desarrolladas pisen con mayor ímpetu el campo de lucha donde se llevan a cabo las disputas discursivas: los medios de comunicación.
La construcción creativa resulta el modo en que hoy los jóvenes intentan construir estrategias para el cambio social y, en la medida en que la crítica al actual status quo sea una producción continua y colectiva, se trabajará en pos de una sociedad más justa frente a las minorías de cualquier índole.



Por Juliana Arens

El cine de género y la lógica discursiva actual



El discurso no es simplemente aquello que traduce las luchas o los sistemas de dominación, sino aquello por lo que y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse.
Michel Falcaut.


Este trabajo tiene como objeto analizar el cine como un lugar de discurso que encarna las voces de distintos sectores, y relacionarlo con la diversidad de género y la representación simbólica, donde los imaginarios sociales y colectivos afloran y la homosexualidad puede verse reflejada de múltiples maneras y desde distintos lugares.

Para pensar en cómo es representada la diversidad de género en el cine argentino es necesario tener en cuenta los debates sociales en torno a la Ley de casamiento homosexual y los estereotipos establecidos en la sociedad.

En este sentido, considero que existe un discurso hegemónico que entiende al homosexual desde el lugar de la exclusión, del aislamiento, la discriminación, la fobia, de la promiscuidad y la prostitución. En la película “Apariencias” (2000, dirigida por Alberto Lecchi y protagonizada por Adrián Suar y Andrea del Boca), el personaje de Iñaki (Fabio Posca) encarna a un homosexual reprimido que se da cuenta de su deseo sexual al conocer a Carmelo (Adrián Suar). Iñaki enfatiza su voz afeminada que es acompañada de una actitud “degenerada”, transgresora, que sólo logra la aceptación en los jóvenes y aparece la idea del adulto horrorizado ante la presencia del homosexual. Esta postura también se ve reflejada en “Cohen Vs. Rossi” (1998, dirigida por Daniel Barone y protagonizada por Adrián Suar y Laura Novoa), donde el gay ocupa el lugar de la burla y la exclusión. El abuelo de “Carla” (Novoa) es travesti y su elección es un tema que avergüenza a la familia Rossi. Además su Hijo Giancarlo es candidato e intenta que nadie sepa que su padre es travesti porque tal noticia le impediría ganar las elecciones.

Este concepto de la homosexualidad que se instala como discurso predominante es también un lugar de poder. Una manifestación de poder que describe nuestro sistema cultural y nuestro imaginario. Entonces, la heterosexualidad es en nuestra cultura lo natural y la homosexualidad es lo no-natural ¿Por qué deja de ser natural que una persona decida sobre su cuerpo y deseo con quien quiere compartir su amor y es natural que existan en la Ciudad de Buenos Aires 4 mil chicos en situación de calle? Por qué el mismo sector social asentado frente al Congreso para pedir que no se apruebe la Ley de casamiento homosexual no cuestiona ni sale a las calles a pedir que el estado vele por quienes no tienen para comer. Creo que esto funciona así porque existe cierta lógica discursiva que permite la existencia de sectores marginales y sectores de poder. La lógica del dominante y el dominado, incuestionablemente naturalizada en nuestra conciencia colectiva.

Considero que éstas manifestaciones son posibles porque existe un discurso dominante que forma parte de nuestra naturalidad, aunque existan sectores que encarnen una lucha por proponer que el homosexual sea representado de otra forma en los distintos sectores sociales. Digo esto porque el discurso en sí mismo es poder y el lugar de una lucha por poder. Esa lucha forma parte de las producciones de circulación y consumo. Y esta idea constante que tenemos del homosexual es así porque existe un consenso, una forma de entender al homosexual desde múltiples lugares, y el cine argentino no es la excepción. Muchas películas representan la homosexualidad, la transexualidad, la intersexualidad, el lesbianismo y la bisexualidad desde este lugar, no dando espacio para entender al homosexual desde un lugar mucho mas profundo, desde su propia vida y no desde aquellos imaginarios construidos por la clase dominante y aceptados socialmente.

No obstante, en los últimos años puede verse cierto cambio en la forma en la cual el cine nos representa. Esta apertura emergió como contra discurso y comenzó a abordarse desde una mirada más profunda y problematizadora. Así, desde el 2005 se realiza en nuestro país el festival internacional de cine Gay, Lésbico, Trans, de Argentina (www.diversa.com.ar) que nos muestra la diversidad sexual no desde un lugar estereotipado del cual estamos acostumbrados a ver sino desde el lugar del amor. Gabriela Waisman es la directora general del festival y en una entrevista para éste bog nos describe la falta de representación que el homosexual encuentra en el cine argentino, aunque con el paso del tiempo algunos directores representantes o no del nuevo cine argentino – pero, en todo caso aquellos que son reconocidos públicamente - se han animado a construir personajes que se encuentran más relacionados con la vida del homosexual que con el discurso construido socialmente. En el caso de “XXY”, la homosexualidad se pone en discusión con la mirada de los otros. Se representa la discriminación como problemática del género y no como algo naturalizado y consensuado socialmente. Alex es una adolescente hermafrodita y sus padres deciden mudarse a un pueblo uruguayo para huir de la mirada de la sociedad. Pero la distancia no la libera de su estado de excusión y la discriminación comienza a aflorar. Sus compañeros de colegio se enteran de su ambigüedad sexual y la desnudan a la fuerza. El personaje interpretado por Inés Efrón, entra en crisis cuando decide mantener una relación con Álvaro que es el hijo del cirujano que pensaba operar a Alex. En la película se pone de manifiesto la cuestión del cuerpo y la marginalidad que sufre el personaje. En este caso, puede observarse cierto compromiso al abordar un tema tan complicado y tan pocas veces visto en el cine argentino.

Estas otras miradas pueden salir a la luz porque el contexto de producción discursiva ha cambiado. Porque si antes quedaba implícita la idea de la homosexualidad, hoy esa idea puede abordarse explícitamente. En “La Raulito” (1975, dirigida por el chileno Lautaro Murúa, y protagonizada por Marilina Ross), se describe la historia de una chica que se viste como hombre, que juega al futbol y lleva una vida masculinizada. Si bien, para la época la temática es descripta seriamente, en ningún momento se explicita la elección sexual de la protagonista.

En los últimos años, estas miradas nos han permitido pensar en la posibilidad de discutir la mirada hegemónica o, como diría Gramsci, en pensar en la posibilidad de un contradiscurso Y ¿Por qué encontramos un contra discurso que hace fuerza en el discurso hegemónico? La aparición de la Ley de matrimonio igualitario para personas del mismo sexo pretende instalar nuevos debates que nos permiten pensar en la diversidad de genero, ¿Se piensa hoy la homosexualidad como se la pensaba en 1975 en el contexto que se filmó “La Raulito”?, yo creo que no. Es cierto que existe un gran sector de la sociedad que manifiesta un rotundo rechazo hacia la comunidad homosexual. Es cierto que la ultima película de Alberto Olmedo “Atracción peculiar”, filmada en 1988 es la representación de esa mirada dominante hacia el homosexual/travesti, sexópata y atrevido cuyo único tema de conversación es mantener sexo con cualquier hombre que se cruce por su camino. El sexo no es una elección de “Amador” (Olmedo) sino una obsesión.

Estas representaciones no son mas que aquellas que se vieron reflejadas en la mirada estereotipada de las decenas de miles de personas que asistieron al Congreso el martes 13 de julio de 2010 para pedir que los diputados voten en contra del matrimonio homosexual. No obstante existe un lugar en el cual se fecunda la lucha por incluir este tema en el debate social. Existe un lugar en el cual permitimos y queremos que este debate entre en discusión. Un lugar en el cual el discurso hegemónico comienza a quebrarse.

Y cuáles son las condiciones sociales de producción de esos discursos o en todo caso ¿por qué es pertinente que algunos debates sociales puedan emerger hoy y antes no? Considero que existe cierto progresismo al entender la homosexualidad y en general cierto cambio en nuestros universos simbólicos que cuestionan el discurso dominante. Esta transformación es parte de un proceso, y como tal no es instantáneo, pero considero que el proceso existe porque nos permite pensar hoy en la posibilidad de una nueva Ley de servicios de comunicación audiovisual, que nos permitió pensar en la despenalización de la tenencia de marihuana para consumo personal, o en La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Debates que surgen en la sociedad para ser discutidos y analizados públicamente.

Entiendo que el cine ha logrado en muchos casos volcar estos debates que forman parte de nuestra lucha simbólica y también cuestionar, poner en relieve ciertos temas, hacer circular otros discursos y mirar desde otro lugar. El cine argentino hoy se ha animado a representar al homosexual desde un lugar que tiene que ver con su naturalidad y con su forma de vida; ha podido desprenderse de esa imagen estereotipada para pensar en posibles finales felices donde una pareja homosexual puede sostener un vínculo desde el amor. Es el caso de “Leonera” (2008, dirigida por Pablo Trapero y protagonizada por su pareja en la vida real: Martina Guzmán), donde la homosexualidad no es el tema central de la película sino una escena en la cual la protagonista, desde su soledad encuentra el amor en Sofía (Elli Medeiros). Otro ejemplo de un abordaje serio y comprometido, más relacionado con ese discurso contra hegemónico, se ve en la película “El Niño pez” (2009, dirigida por Lucía Puenzo). En el film Lala (Inés Efrón) y la Guayi (Emme) se deja de lado la idea de la marginalidad y la exclusión. Las protagonistas mantienen una relación que es vista con naturalidad por el entorno y no ocultan besarse en público. Inés Efrón también protagoniza XXY (2007, también dirigida por Lucía Puenzo), donde se pone en escena la pocas veces representada Intersexualidad o “ambigüedad genital”. Una adolescente con los dos sexos intenta vivir en este mundo plagado de temores y prejuicios. Alex (Efrón) representa la lucha por escapar de la mirada del otro y llevar adelante su propia elección de vida.

En el caso de “las viudas de los jueves” la homosexualidad se encuentra representada por una mujer que siente la soledad de su familia y busca refugio en una vecina. En este caso, se puede ver el lugar de la exclusión y la vergüenza por el sentimiento encarnado en dos personas que la clase alta en la sociedad argentina.

Existen además algunas películas que hoy que luchan desde la vanguardia y que nos permiten abrir sus espacios para construir entre todos un cambio hacia la diversidad, la aceptación y la libertad de elección de cada uno. Este es el caso de los festivales de género, aunque sería interesante que su difusión pudiera volcarse hacia espacios populares que permitan penetrar en lugares, proponer nuevos discursos desde nuestro rol político y discutir entre todos el dominio de las verdades fundadas.-

Por Natalia Faisca Ribeiro


Fragmento de "Leonera"


miércoles, 14 de julio de 2010

El cine aplicado para y por el cambio

En mi exposición, me basaré en la comparación de las alusiones encontradas en las películas vistas a lo largo del proceso crítico, sobre el cine nacional, para encontrar un origen, entender y analizar, las representaciones simbólicas sobre la diversidad sexual, y la significación del género como bandera de militancia. Trataré esas formas, como símbolos, y analizaré las estructuras del nuevo cine argentino post 2001, reflexionando en estado de balance, con las viejas películas nacionales, como “adiós Roberto” (1985) y “la Raulito” (1975), y de los cortos, en los ciclos de cine QUEER y los Festivales de diversidad sexual 2009-2010, y el cine nacional reconocido como masivo.
Haciendo un balance y un recorrido histórico, encontramos que el significado de género tiene principio en la lucha social y política, de un grupo de mujeres, hace 70 años, pero hoy en día es bandera, con las siglas LGBTIT, por la lucha cultural de la diversidad sexual. El género es una categoría de análisis en sociología, psicología, antropología e historia, que permite desvelar las normas, representaciones, ideas y comportamientos, que se han ido construyendo socialmente como "naturales" y atribuidos a las diferencias biológicas de los sexos. Los "Estudios de género" analizan los factores sociales y culturales que han construido las diferencias sexuales en un momento o lugar histórico dado. Aunque para 1947 ya se habían planteado que lo que se entendía como psicología femenina, no era de las mujeres en sí, sino el producto de las dominación y el sojuzgamiento masculino, y se afirmó con la frase que inicia el movimiento feminista del siglo XX: "Una no nace mujer, sino que se hace mujer." *1
Por ende entendemos aquí, que los estudios de género son sobre la lucha encabezada por la sociología sobre el rol de la mujer, y que después se fueron sumando las luchas de diversidad sexual, como símbolo de todos aquellos marginados socialmente, dentro de la estructura impuesta por una cultura y política patriarcal y machista, la cual impone los roles, el género los estudia, y las luchas de hoy en día, imprimen un cambio radical sobre estas cuestiones, y las dejan reveladas ala opinión publica a través de los medios de comunicación.
Retomando en el cine, encontramos que aquellos modos de representación y símbolo de lucha, además de visualizar a estos temas que se vienen gestando, ayudan a contextualizar el actual pedido leyes de matrimonio entre personas del mismo sexo, manifestaciones sociales y políticas a favor del aborto, y el derecho de adopción a parejas del mismo sexo, que es tema de análisis y peleas, entre una oposición de ideas más clericales, y una bandera alzada más por la de los derechos civiles-sociales y políticos-culturales de igualdad.
Este espacio analizado y aquí centrado en el cine, comprende una de las formas más importantes de representación, y la significación de la marginación como símbolo de esas cuestiones, queda demostrada. La cultura abre lo que no abren las puertas de los político y social o de lo masivo y público, el cine fue emblema, de lo que se viene con la reforma política y jurídica, por que fue, desde siempre, símbolo de cuestiones que no se ven en los medio de comunicación concentrados y monopólicos.
Los espacios usados en cada film muestran su propia realidad, fueron formando parte de la historia nacional del cine, y ahora de una forma de mostrar algo nunca pensado por la estructura de la norma patriarcal. Y además, teniendo en cuenta el movimiento cultural y político, en toda Latinoamérica, con los festivales que abren paso a una nueva mirada sobre las problemáticas de género y a sus representados, de sus luchas, y de los signos usados por el cine, vemos a estos, como los primeros pasos de la transformación buscada y la mirada igualitaria de una cultura nueva y diferente, llena de significación.
Lo que encontramos de manera hegemónica, fue que todos los films abordan el encierro como estilo en la causa o consecuencia, de su situación, la cual simbolizan mediante conflictos, lugares, situaciones dramáticas y tramas. Este encierro es símbolo de marginalidad vivida y sufrida por estos grupos, y esos a su vez, representación abstractas, de la vida y la dificultad social y cultural de ser homosexual, lesbiana, travesti, transexual, Intersexual o bisexual en esta estructura conformada por roles “naturales o normales”. El cine representa en el aislamiento u oscuridad, con fines claros y concretos, de mostrar a los personajes en espacios cerrados, excluidos, y hasta auto-marginados, en las imágenes sobre los baños como herramienta sexual, cines porno, boliches gay, la cárcel, el manicomio, su propia casa aislada de toda forma social, su habitación, su situación sin amigos o familia presente, como por ejemplo el caso de las películas que recortamos para nuestro análisis, y que en todas se encuentran los puntos de origen en estas circunstancias.
 La Raulito (1975)
 Adiós Roberto (1985)
 Leonera (2008)
 XXY (2007)
 Lesbianas en buenos aires (2004)
 Cohen vs. Rossi (1998)
 Plata quemada (2000)
 Apariencias (2000)
 Los bañeros más locos del mundo (1987-1989)

¿Qué miro de mí alrededor?
El análisis lo comencé desde la mirada del encierro, la marginalidad y auto marginalidad, y la oscuridad que se ve en las películas nacionales, representando parte de una realidad, que tratan o adosan el tema de género, pero tratados desde lugares diferentes. En todos las personas implicadas en los papeles susodichos están, viven o se mueven, los espacios solitarios, escondidos y hasta institucionalmente reconocidos como de encerramiento (cárcel, loquero, playa, habitación), que dan carácter al símbolo de la automarginalidad del personaje en cuestión. Así como también, representan a esa exclusión producida social y culturalmente, que en cada película se manifiesta hacia una situación real, de aquel visto como “raro” o simplemente extraído de sus derechos como persona, y desgastado de la discriminación social o perversión estatal-institucional y civil.
La cuestión de la apartamento, como soledad simbólica, no son temas totalmente abordados por los medios de comunicación, y el cine, en sus formas de alusión, lo tiene como punto en común a la hora de elegir la trama y sus rasgos definitorios, como film de tema sobre la diversidad sexual, o con tratamiento de problemáticas de género. Las diferencias, y quizás lo relevante del trabajo, son las formas de abordar las temáticas, mezcladas con el punto de marginalidad y ser escondidas, hacia los personajes que interpretan al gay, lesbiana, Intersexual, o travesti, y que demuestran la exclusión: tanto social como cultural, sufrida o hecha por ellos mismos, normalizada por la estructura o la lucha en contra de esos estereotipos. Con algunos ejemplos dentro del campo de análisis, destacaré las diferencias y apariencias más notables dentro del cine argentino, enmarcados en la importancia de la representación de cada tema, en relación a la marginalidad que los someten las imágenes.
Por ejemplo en el caso de “XXY”, son admirables las imágenes hacia una profundidad sobre la intersexualidad, y la temática dispuesta para una elección y el deseo del personaje, como derecho reconocible y respetado, pero también se involucra en el marco de un encierro, una lejanía a lo social y masivo, del desconocerlos y silenciarse ante los demás, como manera única de salvar esos derechos logrados, y la mirada ante los demás, por miedo. Así es como muestra, como los padres y amigos mas cercanos, adoptan una forma de vivir excluida de la sociedad que ellos conocían, en el entramado de cuestión humana y social, pero respondiendo profundamente a los derechos y deseo del personaje principal, como un intersexual, que vive en la soledad respetada por sus allegados, pero ausente en la sociedad que discriminaría, o no entendería, como única manera de sobrellevar cada logro personal y sexual. A pesar de haber una contradicción entre las formas sociales de marginalidad, la profundización del tema y el análisis crítico de la situación de intersexualidad como emocional-sentimental, familiar y social, esta totalmente elaborada y representada por las imágenes más crudas, reales y profundas de esos hechos.
En el caso de “La Raulito” (al igual que “Leonera”), la problemática se encamina en el encierro como consecuencia direccional o causa, de aquella postura ante los temas de género, por el personaje en cuestión. Dirigida al análisis descrito en las películas, el tema será, el de no hallar el lugar o el espacio, donde puedan ser repensados sus casos; las dos tramas acercan a las instituciones, sus vivencias y sus vidas fuera y dentro de ellas, a concebir las diferencias sexuales, estéticas y también simbólicas, de no entender o representarse con el modelo impuesto por la estructura patriarcal. La cárcel y el manicomio, como espacios donde resguardan la discriminación social abierta, pero a su vez como símbolo de marginalidad hacia los casos “raros” que se personifican, y que deben ocultarse o ser tratados. La película sobre la vida del personaje real “la Raulito”, representa el comienzo de las posibles maneras de ver al otro y tratar de entenderlo, la problemática sobre las formas de vestir, y los hábitos o normas sociales que no cumple, así como la aproximación del tema a ser tratado como enfermedad y la solución de aislarlo en el como carácter hacia la exclusión cultural. Ambas películas retoman la posición de la existencia de una lucha de género, y se destaca las ausencias de sexo para encontrar las maneras de darle vida a esas cuestiones, o como única manera de poder verlas; los dos casos abarcan la institución como promulgación de la problemática, pero no centrado en este para la aceptación, sino en la crítica de valor hacia los personajes, dentro de ellas, y las dificultades que eso atañe.
En el caso de las películas retomadas por sus características de masivas y marquetineras (“Cohen vs. Rossi”, “Apariencias”, y “Los bañeros…”), donde se paran a describir más los lugares que ocupan en la sociedad estructurada, en la exclusión normal y demostrada, por la cultura nacional, y la herramienta del estereotipo gay, cayendo en la poco profundidad de la mirada, utilizado en la versificaron de cada uno de los personajes. Desde el carácter de querer ocultar esos personajes que llevan la bandera de género (o diversidad sexual), hasta la idea ridiculizada de éste y su entorno, así como los símbolos sociales destacados del asombro, horror o burla, como cosa padecida, menos aún, criticada o profundizada, en los films, es donde ponemos el ojo a la hora de preguntarnos a quienes responden o con que fines despliegan esas representaciones. Aquí paramos la mirada hacia lo ridículo o poco profundo, criticando la caída, hacia lo negativo, de las miradas en el cine mas comercial, el que no se para a discutir, sino que describe las simples acciones de la estructura cerrada y masiva, dejando un espectador excluidor y discriminador, a los grupos que luchan en la perversión y sus formas de expresión como extrañeza.
El film de “Adiós Roberto”, fue uno de los primeros film comerciales (y con actores conocidos), que trato sin tabúes el tema de la homosexualidad, y su estreno se produjo dos años después del regreso de la democracia, trayendo una cercanía a las cuestiones de género en Argentina. En él, el conflicto no está planteado en relación con la pareja, sino que se centra en la lucha del personaje consigo mismo. Los padres, el cura y el amigo se le aparecen una y otra vez para recriminarle por no cumplir con el supuesto mandato social. Y es por eso que elegimos esta película, como ejemplo claro del lugar del rol propio, como deseo y respeto, y la contraposición socio cultural impuesto, y ante todo la mirada de los demás, la automarginación y el autismo de no hablar, ante la discriminación e intolerancia contextual, ya en un contexto ya anterior al nuevo cine argentino. En este caso el cine fue instrumento claro, en retomar estas cuestiones, ampliando la mirada de los roles sociales y del trato en los medios de comunicación y opinión pública. Quizás hoy en día esta película contenga simpleza, pero no cabe duda de la marca que dio, en la cinematografía nacional, que debatió los lugares sobre aquellos que no tenían un especio en la circulación masiva o expresiva de la representación comunicacional.
Los espacios culturales son tan importantes como los sociales, las formas y libertad de poder expresarse son vitales para la transformación de la construcción conservadora y cerrada en la que vivimos, y además sirven como parte de la bandera de lucha. El cine como espacio de lucha es parte de lo que tratamos de observar, y la critica hacia el cine que confunden los significados de masivos con exclusivos, o de las imágenes con la ridiculez, es cuando podemos pensar en las formas que nacieron con esas películas que renovaron las maneras, los festivales que abrieron puertas, y con los cambios culturales de dan lugar al debate de los derechos civiles, políticos y humanos, de los grupos marginados por su deseo sexual, su elección de vida, o su posición frente a la verdad corporal.
Todas las películas analizadas en el proceso de este espacio comunicacional, y positivamente críticas de la realidad y en las imágenes, están en relación con temas y lugares a cuestionar cuando se habla de estudios de género y sus representaciones. Destacaremos entonces aquellas que son parte del nuevo cine argentino, culturalmente joven, donde se muestran las significación y se profundizan las cuestiones excluidas de la norma; así como las antiguas películas que renovaron en su momento las formas de mirar y poner en circulación esos temas; y la importancia de los festivales de diversidad sexual, y sus cortos, donde el espacio es reconocido como propio por eso luchadores, y donde se autorepresentan en la búsqueda del cambio, la apertura y la inclusión cultural.
La creencia de la reforma cultural comenzará con poder ver mas allá de un film, y encontrar en el las representaciones sociales que impuestas o nuevas, simbolizan una realidad humana, de reconocimiento e igualdad en el mundo. El cine cambio el hábito de hablar sin pensar, sin conocer y sin saber; abrió los candados hacia el entendimiento, de cultura invisible hasta esos momentos, por los grandes medios de comunicación y productoras; y también ancló el debate socio cultural y el lugar de estas representaciones, a través de las imágenes, las problemáticas dispuestas a reconocer, y a sumar a la lucha de pensar y pensarse, en ver al otro y sus derechos, como espacio para significarse.

*1: www.generoydiversidad.org
Por Pamela Nardi

Diversidad de géneros: la discusión en torno al rol del cine.

“La estructura sistémica combina el estado fluido y desestructurado del encuadre de la política de vida, exige repensar los viejos conceptos. Conceptos que están hoy vivos y muertos al mismo tiempo.”
Zygmunt Bauman


Hablar de la caída de los grandes relatos implica hablar de la diseminación, diversificación y complejidad de los mismos, reconocer a los fenómenos sociales como líquidos y dinámicos. A pesar de la nueva estrategia del mercado: morfología, modos de funcionamiento y costos que adopta en el marco de la coyuntura; pueden registrarse avances políticos traducidos en la emergencia de nuevos actores sociales, con sus respectivas demandas sectoriales. En este marco, se organizan incipientes movimientos que levantan por primera vez sus banderas históricamente relegadas del campo popular. Hoy en día, estos colectivos no se retraen a la hora de negociar y disputar sus derechos con el estado y la ciudadanía. En el caso de quienes luchan cotidianamente por la diversidad de géneros, los espacios que sus reivindicaciones han sabido copar son varios y variados. Las nuevas significaciones que proponen están circulando en las calles, en las plazas, participan de los piquetes e intervenciones culturales urbanas, protagonizan obras en los teatros, los recitales y el cine.

¿Cuàl fue el giro discursivo que se da al interior de la arena cinematogràfica en materia de perspectiva de género, y a raìz de qué situación generadora? Para empezar, aunque se venga efectivizando una construcción menos desprejuiciada y más comprometida de la homosexualidad (para delimitar la amplitud del concepto género), todavía estas miradas “emergentes” conviven con miradas “residuales” estancas que desacreditan al homosexual y lo reducen a la carencia de masculinidad. Es decir, estas percepciones absolutas y regresivas “estàn hoy vivas y muertas al mismo tiempo”,como señala Bauman.

En películas tales a “Los bañeros más locos del mundo”(2006) con Guillermo Francella y “Apariencias” (2000) producida por Pol Ka con Adriàn Suar y Andrea del Boca; se reproduce la inferiorización de la homosexualidad o su perversión presentándola como objeto de burla, y a los homosexuales como poseedores de una vida pormenorizada y trivial. Sin entrar en pugna con el concepto de “mirada residual” estanca, se propone pensar la actividad sutil con que operan tales miradas aparentemente estancas. Son estancas porque pretenden darle continuidad y estabilidad a patrones de pensamiento cerrados, anticuados y reaccionarios, pero a su vez activos porque la presencia es efectiva de esos de modos de pensar y hacer en la actualidad. Es decir, la homofobia y lesbofobia pareciera ser un criterio desactualizado y conservador, sin embargo se expresa perpetuado a diario a travès de diferentes dispositivos, algunos màs consensuales que otros. El cine es un espacio que condensa criterios sociales convencionales y representa consensos. Es larga la lista de productos audiovisuales que siguen mostrando en la supuesta época de pluralidad democràtica de voces y “aceptación de lo diverso”, una imagen desprestigiada y empobrecida del homosexual.

Pero a éstas representaciones les toca cohabitar con discursos cinematogràficos opuestos: realistas, conflictivos, inclusivos, contrahegemónicos. No sólo las películas que ofrecen carteleras de cines independientes o festivales queer, sino que han llegado a transcurrir por círculos relativamente comerciales y por ello, relativamente masivas. El ejemplo de XXY (2007) dirigida por Lucía Puenzi es emblemático porque no sòlo fue un film proyectado en las grandes salas y por extensivas semanas, sino que aborda una temática aun menos instaurada que la homosexualidad: el hermafroditismo. Es una dura crítica a la sociedad sexista que somete a todas las identidades de género al binarismo simplista de hombre o mujer y evidencia las consecuencias de este paradigma a través de la penosa historia de Alex.

Este tipo de producciones alejan a la homosexualidad del lugar común de patología y por el contrario, se trasluce a la homofobia como actitud patologizante. Se muestra la marginalidad, la negación, la criminalización de los cuerpos y elecciones disidentes, la expulsión del espacio público, la segregación en el ámbito de lo privado. Contradice la sexualidad normativa reconstruyendo el género normativo, replanteando el devenir mujer u hombre en la medida que se actúa como mujer u hombre en la estructura heterosexual dominante, la llamada “verdad del sexo” como denomina irónicamente Foucault. Es decir, sí que hay en el cine modelos transformadores de bagar estas realidades; sólo que en su mayoría discurren por “salas de clivaje”, es decir espacios subalternos.

Que el cine siga creando nuevas miradas, reforzando la lucha de los movimientos sociales, asignándoles oportunidades de visibilización y difusión de sus verdades, de sus debilidades, de sus fortalezas, de sus cotidianeidades, de sus exigencias; es el horizonte en este marco alentador de la nueva ley de servicios audiovisuales.

“Somos texto en un contexto construido por ustedes, tóxico y dañino.
Vivo en vuestra sociedad siendo estigmatizada, demonizada, olvidada, reprimida, excluida, desaparecida, violentada de formas concretas y simbólicas, ninguneada, tachoneada en cada uno de mis trazos de colores.
¿En ello se basa su existencia, en crear un contexto asesino?
¿en licuar nuestro deseo para que se ajuste a moldes de matriz rígida?
Quiero moldear con mis manos!
La arcilla de mi cuerpo pretende ser moldeada por el viento y el agua de lluvia,
no por una matriz pretenciosa de universalidad.
Quiero exponer mi arcilla a la contingencia de la vida!
Este cuerpecito mío que será convertido en río,
transita la vida siempre diferente a otros/as, siempre diferente a sí mismo.
Siempre soy río,
fluyo, transito, me transformo.
La representación simbólica de tránsito nos obliga a ser sedentarios/as,
como el río estancado y sometido a la putrefacción
como vivir sin el placer de vivirse.
Este río es mío,
y yo soy la dueña del curso que va a tomar!”

Extracto del libro “Cumbia, copeteo y lágrimas- Informe nacional sobre la situación de las travestis, transexuales y transgéneros.”, Lohana Berkins.

Por Florencia Actis